SEMANA 4
DESARROLLO SEMI-PRESENCIAL - APARTADO PRÁCTICO
Mi cuarta semana desarrollando la práctica docente la comencé trabajando con niños de segundo, tercero y cuarto grado. Esta actividad fue asignada por mi tutora hacia mi persona, ya que la secretaría del centro escolar es la encargada de brindar las clases de refuerzo o brindar ayuda académica a estos niños. En esa ocasión, la secretaria tuvo que atender otros compromisos escolares, por esta razón se me asignó realizar las clases de refuerzo a los niños que estaban atrasados en algunos temas. En esta ocasión todos los niños se encontraban en un solo grado, dado que eran niños que debían realizar tareas retrasadas y la maestra los convocó para que trabajaran en el centro escolar, ya que de esta manera se les ayudaría y garantizaría el realizar sus tareas atrasadas. Entre las funciones que realice ese día fue enseñar las vocales, el abecedario, enseñar a leer y pronunciar bien vocabulario a niños de segundo grado, ayudar a realizar las guías educativas de los niños de cuarto grado, así como también solventar dudas que tenían de sus tareas. El haber realizado esta actividad me gustó de gran manera, por el hecho que estaba enseñando a niños que apenas van comenzando con su educación, por ello, me preocupé en ayudarles y atenderles de la mejor manera. Esta fue la segunda oportunidad que tuve trabajado con niños pequeños y fue un poco difícil, ya que tienden a distraerse rápido, hacer ruido y pararse de sus asientos dentro del salón al momento del desarrollo de la clase. Si bien fue una experiencia muy buena que me preparó para un futuro, también fue una experiencia que me enseñó que el trabajar con niños es totalmente diferente que trabajar con estudiantes de mayor edad, ya que a los niños tuve que pedirles en muchas ocasiones que no se pararan de su lugar y que no platicaran en clase, puesto que debían cumplir con las tareas encomendadas por su profesora. De esta actividad vivida con los niños aprendí que debo prepararme mejor para saber cómo tratarlos y enseñarles de una manera divertida como por ejemplo: aprender canciones infantiles de las vocales, canciones del abecedario, cuentos, entre otros. Ya que pude notar que este tipo de actividades les gusta bastante y les ayuda a que puedan aprender y mantener la retentiva.
De igual manera, trabajar con niños me enseñó a que debo mejorar en ser paciente, pues en ocasiones el aprendizaje en los niños pequeños no se dará de forma rápida. La verdad pienso que trabajar con niños requiere mucho más trabajo y dedicación, es por ello que ser paciente ayudar a que el niño tenga confianza en sí mismo y en preguntar a su docente cualquier duda que tenga; así como también aprender de una manera más tranquila, dónde el niño no sienta ese estrés al tener muchas tareas por realizar y que se vaya ocupando de ellas una a la vez. Otro aprendizaje significativo que tuve fue adaptarme rápido a trabajar con grados menores, ya que en todas mis prácticas docentes he trabajado con grados de tercer ciclo y nunca había trabajado con niños pequeños, así que esto fue un gane para mi, un aprendizaje, una experiencia nueva y tuve que adaptarme a ese cambio drástico. Sé que lo hice bien, ayudé a los niños a terminar sus tareas y a que aprendieran un poco más o reforzarán el conocimiento que ya tenían.
Un detalle muy importante que aprendí con los niños fue mostrar interés en cada uno de ellos, ya que al principio los niños me tenían pena de preguntarme y esto era lógico porque nunca había trabajado con ellos, por ende no habíamos tenido ese contacto de alumno y maestro. Hago referencia de mostrar interés en el estudiante y en este caso con los niños, ya que pude notar que tenían problemas para desarrollar el trabajo asignado, fue así que me acerque alumno por alumno para asegurarme que comprendieran y realizarán las tareas. Los niños al ver que demostré interés en ayudarles tomaron confianza muy rápidamente en solicitar de mi ayuda, participaban cuando se los solicitaba y de mi parte ese fue uno de los objetivos a cumplir, ya que considero que desde niños se les debe enseñar a que dejen la pena o miedo de preguntar alguna duda que pueda surgir por muy simple que sea. Si no nos aseguramos de esto, el estudiante llegará a grados mayores y superiores en el cuál tendrá pena o miedo de realizar preguntas siendo el mismo el afectado. Al finalizar con esta actividad me llenó de satisfacción ver el cambio en los niños. Era un contraste del comienzo de la clase ellos estaban muy serios y con pena, luego de brindarles un poco de confianza pudieron relajarse permitiendole algunos a pararse de sus pupitres para ir a platicar o gritar. En ese punto no sabía si me había equivocado en brindarles confianza,pero recordé que simplemente son niños que les gusta divertirse, reír, jugar y que apenas están comenzando en el proceso de formación académica y personal; lo que les impide un poco tener la capacidad de comportarse en el salón de clases. Sin embargo, estoy totalmente seguro que a medida vayan creciendo irán aprendiendo a comportarse de una manera adecuada dentro y fuera de la escuela.
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